nunca estuve2

Este libro nace de un deseo de las editoras: publicar la poesía de Juana Castro en nuestra Colección Mínima, creada pensando en autoras como ella. Porque creemos que Juana castro es una de las mejores poetas en lengua castellana. Porque domina el lenguaje poético, cada palabra la justa para componer una métrica musical, redonda, que colma la boca y los oídos. Porque su poesía es carnal y palpita de vida. Porque escribe la vida con lenguaje de mujer para celebrar la potencia de la creación femenina. Porque con ese mismo lenguaje, sereno y cristalino, denuncia la violencia que se ejerce contra las mujeres. Porque nos devuelve palabras muy bellas de la lengua castellana ya casi olvidadas. Porque conserva la mirada de la poeta niña sobre la naturaleza, las flores, los árboles, los sembrados, las luces, los colores y los sonidos del campo. Porque refleja en el espejo de la memoria el linaje de madres y abuelas y luego vuela libre. Porque nadie ha hecho un poema tan bello y tan brioso sobre un parto, o sobre el júbilo de las entrañas en la crianza. Porque escribe del dolor de la pérdida y de la muerte con desgarro y dulzura. Porque encarna la lírica que comienza en Safo y es capaz de viajar con Hermes en un Opel Astra preguntando al oráculo. Porque hay que dar a conocer su obra y porque me vengo arriba cada vez que leo los 34 poemas de este libro.

Nunca estuve más alta que, cuando ente los truenos,
oí que la matrona —marino sin frontera—
cantó más que gritaba «ya está aquí».
Y era yo sola el mundo, y entre mis piernas daba
a la luz otro mundo recobrado del frío.