Juana Castro, Amaltheus de pelo rojo

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Hay en la poeta una fragilidad paradójicamente poderosa. Su mano escribe con firmeza, como quien busca llegar a través del papel hasta las entrañas de la tierra. Cuando pareciera que su cuerpo de abuela niña está a punto de caer desde la terraza, es como si en su espalda de amazona brotaran unas alas. Sepultado al fin el ángel del hogar, la esposa y madre que es capaz de ponerse al mundo por montera. La Diana que se hace dueña del bosque.

 

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